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Follada mental en el BDSM: seguridad, consentimiento e indefensión aprendida

¿Puede el mind-fucking evocar trauma, romper el consentimiento o inducir indefensión aprendida?

Man in a hoodie and a puppet.
Shutterstock 2010567164 por SvetaZi.

Seguridad

Establecer cuándo una follada mental es segura, sensata y consensuada puede ser complicado. Son cosas que están bastante claras cuando se trata de actividades físicas como los juegos de impacto o el bondage, pero cuando se trata de cuestiones mentales, es una cuestión completamente distinta. Lo que es bueno para una persona puede resultar traumático para otra.

La follada mental presenta desafíos únicos y problemas de seguridad que no deben tomarse a la ligera. Si las cosas salen mal, se puede producir un gran daño emocional. Y, si bien el daño físico suele sanar, el daño emocional puede durar toda la vida.

El principal peligro es despertar viejos traumas al tropezar con minas emocionales. Este término se refiere a situaciones que hacen que la persona sumisa recuerde situaciones traumáticas. A menudo, la persona sumisa no es consciente de cuáles pueden ser estas minas emocionales, por lo que no podrá etiquetarlas como límites durante la negociación de la sesión.

En el estado de hipersensibilidad inducido por la follada mental, cualquier cosa puede convertirse en una mina emocional: un determinado acto, una frase, un objeto, la ropa, etc.

¿Deberían someterse a la follada mental personas con traumas psicológicos?

Las personas con antecedentes de abuso y trauma psicológico harían mejor en abstenerse de la follada mental. O, al menos, deberían proceder de forma gradual, con sesiones cortas y leves.

Incluso las personas sin antecedentes de trauma deben ser conscientes de los efectos que la follada mental puede tener sobre ellos, no sólo durante la sesión, sino también en su vida emocional. ¿Se están volviendo más resistentes o más sensibles? ¿Están adquiriendo una docilidad que está minando su vida profesional y social?

Todo esto impone una gran responsabilidad al dominante que realiza la follada mental. Tiene que ser plenamente empático con la persona sumisa, leyendo constantemente su estado de ánimo.

La follada mental puede provocar respuestas completamente inesperadas. La persona dominante tiene que estar preparada para parar la sesión y devolver a la persona sumisa a la realidad si hay problemas.

Consentimiento

Según Planned Parenthood, el consentimiento debe ser libre, reversible, informado, entusiasta y específico. La follada mental presenta algunos problemas en cuanto a ser informada y específica porque esto requeriría que la persona sumisa esté plenamente informada de lo que vaya a suceder en la sesión. Pero, dado que la follada mental a menudo a menudo se basa en el engaño, proporcionar parte de esta información arruinaría el juego.

Dado que la follada mental se negocia sin que la persona sumisa sepa lo que va a pasar, se podría considerar que implica un cierto no consentimiento consensual (CNC), porque los sumisos tienen que dar un consentimiento general sobre cosas que no conocen. Sin embargo, esto no es necesariamente cierto, ya que la persona sumisa todavía tiene la capacidad de establecer límites sobre lo que puede incluirse en la follada mental. Se debe informar a las personas sumisas que la sesión incluirá sorpresas, trucos, desinformación y mentiras. A la vista de eso, podrán elaborar una lista de límites, sobre todo emocionales.

Es muy recomendable establecer una palabra de seguridad que la persona sumisa podrá utilizar en caso de que su situación emocional se vuelva abrumadora. Aun así, las palabras de seguridad no son completamente confiables en la follada mental porque, para usarlas, el bottom tiene que saber lo que está pasando, y a menudo ese no es el caso. Esto no significa que las palabras de seguridad no sirvan para nada. Junto con la negociación y los límites, deberán considerarse como distintas formas de protección. La negociación deberá centrarse en las minas emocionales y los traumas del pasado.

El consentimiento no es válido si la persona sumisa tiene una visión deformada de la realidad. Esto significa que hay que sacar a la persona sumisa de la follada mental antes de negociar la siguiente sesión. Por eso, creo que las folladas mentales prolongadas (que duran varios días) presentan problemas éticos. La capacidad de la persona sumisa de retirar su consentimiento puede verse comprometida.

Para la persona dominante, el control mental puede ser una tremenda experiencia de empoderamiento y una tentación para el abuso. Incluso con las mejores intenciones, se puede caer en el abuso emocional por ignorancia. Los dominantes debe hacer de introspección sobre sus motivos para realizar una follada mental, considerando cómo se sentirían si se la hicieran a ellos. Lecturas sobre abuso psicológico y bienestar emocional pueden ayudar.

A continuación enumero algunos de los problemas que pueden ocurrir en una follada mental.

Ataques de pánico

Un ataque de pánico es un estado de angustia emocional grave que suele ir acompañado de dificultad para respirar, movimientos incontrolados, reacciones exageradas e incapacidad para hablar.

Si la persona sumisa ha tenido ataques de pánico en el pasado, deberá explicar cómo sucedieron y cuáles son los posibles desencadenantes. Se debe planificar qué hacer si suceden.

Sin embargo, los ataques de pánico pueden ocurrir incluso en personas que no los han experimentado antes. La follada mental crea un estado de sensibilidad emocional que quizás no hayan experimentado antes.

Congelamiento (freezing)

La conducta de congelación es una reacción de estrés presente en muchos animales, que consiste en volverse incapaces de moverse. No es una verdadera parálisis. Más bien, se siente como una profunda aversión a moverse o decir algo. En los casos extremos, la persona siente un bloqueo, una incapacidad para decidir cómo moverse.

Su origen evolutivo es camuflar a un animal cuando un depredador se le aproxima.

La conducta de congelación es diferente de la inmovilidad tónica, tanatosis o muerte fingida, que ocurre cuando un animal ha sido atrapado por un depredador y deja de luchar e intentar escapar. También es diferente del desmayo, que es un “síncope vasovagal” desencadenado por emociones fuertes, estrés físico, dolor visceral y pérdida de sangre (Carli and Farabollini, 2021).

La conducta de congelación es lo opuesto a la reacción de lucha-huida, aunque ambas son respuestas al miedo. La congelación activa el sistema parasimpático y disminuye la frecuencia cardíaca, mientras que la lucha/huida activa el sistema simpático y libera adrenalina en la sangre, lo que aumenta la frecuencia cardíaca (Roelofs, 2017).

La congelación no es muy útil en los seres humanos, ya que impide reaccionar ante un peligro inminente, y también comunicarse. Al congelarse, las personas dejan de hacer lo que estén haciendo y se quedan inmóviles, sin capacidad de responder. No pueden decir la palabra de seguridad y mucho menos explicar lo que les está sucediendo. La congelación puede indicar un ataque de pánico inminente, especialmente si va acompañada de dificultad para respirar. Esto debería tomarse en serio y detener la sesión.

Sin embargo, la conducta de congelación no siempre es mala. Está mediada por una vía neuronal que conecta a las vías del dolor en el núcleo parabraquial con la amígdala, el área cerebral que media el miedo (Sato et al., 2015). A su vez, la amígdala conecta con la sustancia gris periacueductal (PAG) (Roelofs, 2017), que es el inicio de la vía neuronal que libera endorfinas para inhibir el dolor. Diferentes partes del PAG están involucradas en la lucha/huida y la conducta de congelación (Morgan et al., 1998; McDannald, 2010).

Por tanto, la conducta de congelación puede ser un precursor del espacio de sumisión mediado por endorfinas. Sin embargo, la congelación es diferente del espacio de sumisión. Una persona congelada tiende a estar rígida y en silencio, mientras que una persona en el espacio de sumisión está relajada y emite sonidos incoherentes.

La conducta de congelación puede ocurrir durante una follada mental cuando la estimulación o la tarea de la persona sumisa se vuelven abrumadoras. Las emociones fuertes, como el miedo, el dolor y la vergüenza, pueden provocar congelación. La mente se vuelve incapaz de realizar la tarea o procesar los estímulos y se apaga.

La congelación es fácil de detectar en sesiones de follada mental que involucren la participación activa del sumiso, como ejercicios mentales, experiencias humillantes, tareas imposibles y el humor. Si la persona sumisa deja de actuar es señal de que algo anda mal. Cuando las personas sumisas desempeñan un papel pasivo, como en los juegos de engaño o en los predicamentos, la persona dominante necesita prestarles atención constante para ver si se congelan.

Indefensión aprendida

La indefensión aprendida ocurre cuando un animal es expuesto repetidamente a un estímulo aversivo sobre el cual no tiene control. El estímulo aversivo habitual es una descarga eléctrica, que es desagradable pero no dolorosa, como la descarga que a veces recibimos cuando tocamos un coche después de adquirir una carga estática.

Los experimentos iniciales sobre la indefensión aprendida fueron realizados por Martin Seligman en 1967 con perros (Seligman, 1972). Sin embargo, la mayoría de los estudios posteriores se realizaron en ratas y ratones. El experimento básico utiliza a los animales en parejas donde ambos animales reciben descargas de la misma intensidad y duración. La única diferencia es que uno de los animales puede presionar una palanca para detener el choque cuando una luz o sonido de advertencia anuncia que se acerca, mientras que el otro animal no tiene control y por lo tanto queda sujeto a los caprichos del primer animal.

Este segundo animal desarrolla una indefensión aprendida, que consiste en que aprende a no intentar evitar estímulos desagradables. Incluso cuando se lo coloca en un nuevo entorno en el que es fácil escapar de la sensación desagradable, el animal no intenta hacerlo. Es importante destacar que los animales con indefensión aprendida muestran una disminución en su capacidad de aprender.

Esta sería una gran idea para un experimento de follada mental, ¿no? Habría dos personas sumisas. Una decide con qué instrumento le van a golpear y con qué fuerza. La otra recibe los mismos golpes que la primera. Claramente, la segunda estaría sometida a una follada mental tanto por parte del dominante como de la primera persona sumisa, quien podría decidir recibir algunos azotes particularmente desagradables sólo para que la otra persona los reciba.

Los estudios de indefensión aprendida se interpretaron como que el control que tiene un animal sobre su entorno es clave para determinar su estado mental y su capacidad de aprender. Algunos científicos pensaron que esto podría ser un modelo de depresión o trastorno de estrés postraumático, que se desencadenaría cuando las personas tienen que lidiar con entornos laborales o sociales sobre los que carecen de control.

¿Induce la follada mental indefensión aprendida?

Si fuera cierto que la follada mental induce indefensión aprendida, esto sería un peligro para la integridad psicológica de la persona que la experimenta.

El objetivo de la follada mental es inducir en la persona sumisa un estado de derrota y rendición, que es precisamente lo que consigue la indefensión aprendida. Ciertamente, durante la follada mental la persona sumisa experimenta una pérdida de control y es sometida a estímulos aversivos como azotes o bondage. En otras actividades BDSM, la capacidad del bottom para detener la escena con la palabra de seguridad proporciona un cierto control, pero en la follada mental la pérdida de control es el objetivo.

¿Podría una follada mental inducir depresión en quien la sufre? Quizás esto podría explicar el bajón se sumisión que se produce un par de días después de una sesión BDSM.

Sin embargo, la interpretación moderna de la indefensión aprendida disipa estos miedos. Resulta que la indefensión no es aprendida, como se pensaba antes, sino que es el estado básico del cerebro (Maier and Seligman, 2016). Son los estímulos aversivos los que provocan pasividad en el animal, que está mediada por neuronas liberadoras de serotonina en el núcleo rafe dorsal (Maier and Watkins, 2005). La impotencia ya está presente desde el principio, no se aprende. Lo que el animal aprende en realidad es que tiene control sobre el estímulo aversivo, y esto lo motiva a escapar de él. El darse cuenta de que se tiene control provoca una inhibición del rafe dorsal por el córtex prefrontal ventromedial, un área del cerebro involucrada en la toma de decisiones.

La indefensión aprendida también ocurre en humanos, pero los procesos cognitivos del córtex prefrontal juegan un papel más importante que en los animales. Seligman realizó un estudio en estudiantes universitarios con y sin depresión (Klein et al., 1976). Enfrentarse con problemas mentales imposibles de resolver causó déficits de aprendizaje en ambos grupos de estudiantes. Sin embargo, cuando se les dijo a los estudiantes que su fracaso de debía a la dificultad del problema, y no a su incompetencia, este déficit de aprendizaje desapareció.

Un estudio más reciente (Taylor et al., 2014) mostró que activar el córtex prefrontal dorsolateral con estimulación magnética transcraneal (EMT) revierte los déficits cognitivos y motivacionales producidos por la falta de control sobre estímulos aversivos.

El evaluar posteriormente una experiencia de impotencia revierte sus efectos (Cemalcilar et al., 2003). Éste es el dato crucial que debemos tener en cuenta al considerar si la follada mental induce indefensión aprendida.

Nuestras capacidades cognitivas pueden contrarrestar los reflejos condicionados que constituyen la indefensión aprendida.

Por mucho que me guste la follada mental, estos estudios científicos indican que podría desencadenar indefensión aprendida si no tenemos cuidado. Esto es más probable con folladas mentales repetidas que constantemente ponen a la persona sumisa en un estado de falta de control.

Sin embargo, los seres humanos gozamos de un sofisticado control del córtex prefrontal sobre el núcleo rafe dorsal que media en la indefensión aprendida. Esto quiere decir que el contexto emocional, social y cognitivo en el que ocurre una sesión supone una gran diferencia. De la misma manera que podemos sumirnos en una novela o una película que nos resulta enormemente perturbadora, también podemos hacer una sesión de BDSM mental y salir ilesos.

De hecho, una follada mental bien hecha podría protegernos de los problemas psicológicos causados por experiencias de impotencia en la vida real.

Cuidados posteriores y revelación de la verdad

No debemos permitir que la follada mental nos cree hábitos emocionales de sentirnos derrotados y subyugados.

Esto quiere decir que al final de la sesión se debe permitir que la persona sumisa recupere su autoestima. Esto se puede lograr procesando la follada mental de tal manera que le devuelva el control y le permita recordar la sesión como una victoria personal.

Por lo tanto, la follada mental requiere un tipo especial de cuidados posteriores cuyo objetivo sería restaurar el sentido de la realidad, la estabilidad emocional y la autoestima de la persona sumisa. Esto implica revelar cualquier engaño que haya tenido lugar durante la follada mental, especialmente si fue algo que llevó a la persona sumisa al fracaso o la vergüenza. Esto debe revertirse haciendo que se sientan bien consigo mismos, porque se les ordenó hacer algo difícil o imposible, o soportar condiciones muy duras.

Éste es también el momento de analizar cosas que la persona sumisa podría haber descubierto sobre sí misma durante la sesión, y cualquier otra cosa que pueda ser curativa y transformadora. Se debe elogiar a la persona sumisa y enfatizar los elementos positivos de la sesión.

Una de las mejores cosas que pueden hacer es reírse de lo sucedido.

Resiliencia

La resiliencia es la capacidad de soportar situaciones difíciles y de recuperarse de ellas.

Una follada mental seguida de la recuperación del control y la revelación del engaño podrían crear resiliencia y generar estabilidad emocional para enfrentarse a los desafíos de la vida.

Esto es similar a la forma en que utilizamos las historias de novelas y películas como entrenamiento para los factores estresantes de la vida. Desde los albores de nuestra especie, los humanos hemos usado historias para aprender y desarrollar resiliencia ante el estrés. Pare eso servían las historias de miedo que nos contaban de niños. Al principio nos aterrorizaban, pero luego nos volvían gradualmente inmunes al miedo suscitado por nuestra propia imaginación. No sólo eso, sino que empezábamos a desear el subidón de adrenalina que proporcionan.

De manera similar, la follada mental es un simulacro de abuso emocional que nos ayuda a desarrollar resiliencia cuando determinadas personas intentan hacernos daño y destruir nuestro sentido de la realidad.

Referencias

  • Carli G, Farabollini F (2021) Cardiovascular correlates of human emotional vasovagal syncope differ from those of animal freezing and tonic immobility. Physiology & behavior 238:113463.

  • Cemalcilar Z, Canbeyli R, Sunar D (2003) Learned helplessness, therapy, and personality traits: an experimental study. J Soc Psychol 143:65-81.

  • Klein DC, Fencil-Morse E, Seligman ME (1976) Learned helplessness, depression, and the attribution of failure. Journal of personality and social psychology 33:508-516.

  • Maier SF, Watkins LR (2005) Stressor controllability and learned helplessness: the roles of the dorsal raphe nucleus, serotonin, and corticotropin-releasing factor. Neurosci Biobehav Rev 29:829-841.

  • Maier SF, Seligman ME (2016) Learned helplessness at fifty: Insights from neuroscience. Psychol Rev 123:349-367.

  • McDannald MA (2010) Contributions of the amygdala central nucleus and ventrolateral periaqueductal grey to freezing and instrumental suppression in Pavlovian fear conditioning. Behav Brain Res 211:111-117.

  • Morgan MM, Whitney PK, Gold MS (1998) Immobility and flight associated with antinociception produced by activation of the ventral and lateral/dorsal regions of the rat periaqueductal gray. Brain Research 804:159-166.

  • Roelofs K (2017) Freeze for action: neurobiological mechanisms in animal and human freezing. Philos Trans R Soc Lond B Biol Sci 372.

  • Sato M, Ito M, Nagase M, Sugimura YK, Takahashi Y, Watabe AM, Kato F (2015) The lateral parabrachial nucleus is actively involved in the acquisition of fear memory in mice. Molecular brain 8:22.

  • Seligman ME (1972) Learned helplessness. Annual review of medicine 23:407-412.

  • Taylor JJ, Neitzke DJ, Khouri G, Borckardt JJ, Acierno R, Tuerk PW, Schmidt M, George MS (2014) A pilot study to investigate the induction and manipulation of learned helplessness in healthy adults. Psychiatry research 219:631-637.

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