¿Qué tiene de malo el amor romántico?

Actualizado: 2 nov

Los mitos que envenenan al amor romántico: exclusividad, posesión, celos, amor eterno, leer la mente y otros

Statue of Psyche and Cupid, Louvre Museum
Psyche and Cupid, by Antonio Canova, Louvre Museum. Photo by Frank Kovalchek. Wikimedia Commons. Creative Commons Attribution 2.0 Generic

Encontrar el amor de tu vida, y mantenerlo vivo, es el objetivo más frecuente y valorado en la cultura moderna. Está a la altura del dinero, la salud y la fama a la hora de juzgar nuestro éxito en la vida. Pero el amor debería ser más fácil de conseguir que la riqueza y la fama, algo que todos deberían alcanzar, ¿no?

Por supuesto, hablo de amor romántico. Hay otros tipos de amor: a los hijos, a los padres, a los amigos. También hay formas de amor más abstractas, como el amor a Dios, a nuestro país y a los ideales. Sin embargo, en el amor romántico tiene algo especial que nos obsesiona, mientras que las otras formas de amor se dan por sentadas, o incluso se nos antojan un deber.

Hay estudios científicos que enfatizan la importancia del amor romántico al mostrar que los casados tienden a tener mejor salud y longevidad, mientras que la soledad disminuye la salud, especialmente a medida que envejecemos. Aunque esto sea cierto, también es verdad que idealizar el amor aumenta nuestro anhelo por él, nuestra desesperación si no lo encontramos, y nuestro dolor si lo perdemos a causa del abandono o la muerte. Eso tampoco es saludable.

El amor romántico comienza con la atracción sexual, crece con el enamoramiento y el cortejo, y termina en el matrimonio - lo que se ha llamado la "escalera mecánica de las relaciones". Dado que el amor romántico sirve de base para el matrimonio, que es la forma de economía personal fomentada las convenciones sociales y las leyes fiscales, existe una fuerte presión cultural para conseguirlo. Por consiguiente, no tener una relación se considera un fracaso, especialmente en las mujeres. Además, como los niños son el futuro de la sociedad y son concebidos y criados dentro del matrimonio, el amor romántico es imprescindible para la supervivencia de nuestra sociedad.

La sociedad responde creando gran cantidad de contenido que idealiza el amor romántico, en forma de música, novelas, películas, publicidad y series de televisión. El amor está en todas partes y muchos de nuestros hábitos de consumo giran en torno a él.

En realidad, las creencias que tenemos sobre el amor romántico producen una gran cantidad de sufrimiento. La mitad de los matrimonios terminan en divorcio, y muchas relaciones terminan incluso antes de llegar a la boda. Cuando sales con alguien, que te rompan el corazón representa un peligro mayor que cualquier enfermedad de transmisión sexual.

Hoy en día se da una crítica creciente, no tanto al amor romántico en sí, sino a muchos de sus mitos, porque producen en nosotros y nuestros amantes expectativas irreales y exigencias onerosas. Formas alternativas de relaciones, como el poliamor y otras variantes de no-monogamia ética, están desdibujando los límites entre el amor romántico y la amistad, y cuestionando muchos de sus supuestos.

He enumerado aquí doce de los mitos del amor romántico, tratando de explicar el daño que nos hacen.

1. Contigo no me hace falta nadie más

Muchas personas, cuando se enamoran, se vuelcan completamente en la vida de pareja y relegan a sus amistades a un segundo plano. Esto empeora cuando se casan o se van a vivir juntos, ya que la pareja brinda una compañía fácil mientras que las amistades requieren esfuerzo.

Esto responde a una de las creencias más básicas del amor romántico: que existe una persona que nos complementa perfectamente. Dado que somos personas muy complejas, con una gran variedad de necesidades, encontrar a alguien que las satisfaga todas es prácticamente imposible.

Entrar en una pareja con este tipo de expectativas conduce a la frustración y a exigirle a la otra persona que cambie para ajustarse a nuestros deseos. Además, exigir que nuestro amante cambie para adaptarse a nuestras necesidades tensa la relación. Una actitud más sana es la de valorar nuestras amistades, comprendiendo que cada persona aporta algo distinto a nuestra vida.

En el poliamor se va aún más lejos. Propone que al amar a varias personas viviremos una vida más plena, sin tener que exigirle a nadie que se ajuste a nuestros deseos.

2. El flechazo

El mito del flechazo o amor a primera vista se basa en esta idea de que existe una persona que nos complementa perfectamente, más la creencia de que existe una forma mágica de reconocer instantáneamente a esa persona.. Esa complementariedad produciría una atracción tan tremenda que cuando las dos personas se encuentran el amor surge de forma instantánea.

La realidad es que, si bien hay muchos enamoramientos instantáneos, se basan más bien en una atracción sexual o incluso en una fuerte conexión emocional, cosas que pueden evaporarse fácilmente a medida que nos vamos conociendo. Llevarnos a esa atracción sexual a la cama podría ser una buena primera prueba de su poder. Salir juntos una temporada con actitud atenta, curiosidad y bajas expectativas puede llevarnos a hacernos una idea sobre si formaríamos buena pareja. El amor maduro se basa en el descubrimiento paulatino de la otra persona y nuestra afinidad por ella.

3. Te querré siempre

En muchos países occidentales la tasa de divorcio supera ya el 50%. Por lo tanto, está claro que los amores que duran toda la vida son la excepción y no la regla. Y eso sin contar a las separaciones antes del matrimonio y a las parejas infelices que no se atreven a romper.

Creer en el amor eterno es absurdo. Mejor empezar una relación contando con que no va a durar para siempre y así la ruptura será menos dolorosa. Así, cuando llegue la ruptura, será menos dolorosa. Estar mentalmente preparado para el declive del amor también nos ayuda a desarrollar la resolución de no herir a nuestro amante cuando suceda. No debe haber culpa ni vergüenza. Las rupturas son parte de la vida.

Puede haber relaciones que sí duren “hasta que la muerte nos separe”, pero quizás sea por suerte, por trabajar para mantener la relación o por plantearse las cosas de forma realista desde el principio.

4. Eres mía/mío

El amor romántico es posesivo. Se ve a la otra persona como algo que nos pertenece, como una extensión de nosotros mismos.

Entonces el formar pareja se vuelve una adquisición, una compra en la que yo intercambio mis deberes hacia ti por tus obligaciones hacia mí. Esta transacción conlleva una pérdida de libertad que convierte al matrimonio en una cárcel. Se insiste así en la “fidelidad”, es decir, en el cumplimiento de un contrato matrimonial cuya primera cláusula es la exclusividad sexual.

Es mucho más sano el ver a la otra persona como alguien que se pertenece a sí misma. Las relaciones deben basarse en las experiencias compartidas, en la empatía y en el cuidado mutuo.

5. Los celos son señal de amor

La consecuencia lógica de la pareja posesiva son los celos, que además nuestra cultura monógama se ha encargado de convertir en virtud y en barómetro de la intensidad del amor. Los “crímenes pasionales” se romantizan, se comprenden y se perdonan.

El resultado son un montón de mujeres maltratadas y asesinadas por hombres que basan su autoestima en su capacidad de convertirlas en sus prisioneras. Sin olvidar a los muchos hombres atrapados por el chantaje emocional, la culpabilización y otras formas de abuso psicológico.

La glorificación de los celos hace daño y puede llegar a matar.

6. El amor todo lo perdona

Otro mito peligroso que sirve para perpetuar las situaciones de violencia doméstica es el ideal de la mujer de la persona abnegada capaz de perdonarlo todo en nombre del amor.

El perdón puede resultar liberador, es cierto, pero siempre que la situación a perdonar haya terminado y el maltratador haya hecho las reparaciones pertinentes.

Es mejor perdonar desde una situación de libertad y de una cierta distancia física y emocional. De otra forma, el perdón no es más que una excusa para perpetuar el maltrato.

7. El amor te hará cambiar

Otro mito más es considerar el amor como una fuerza mágica capaz de hacer cambiar milagrosamente a una persona. Uno de los tropos más comunes en las novelas románticas es el de la mujer pura e inocente que es capaz de curar a un guerrero herido.

¿Os suena familiar? Éste es el tropo que explotan 50 Sombras de Grey y otras muchas novelas románticas.

La realidad es muy distinta. A menudo uno de los miembros de la pareja pugna por hacer cambiar al otro, con el resultado de que la relación degenera en una lucha de poder.

Por supuesto, las transformaciones personales son posibles, pero deben de partir del interior de cada persona y no ser impuestas desde afuera, aunque sea en nombre del amor.

También encontramos este mito en las personas que nos dicen con aire paternalista “cuando encuentres la mujer (o el hombre) de tu vida, dejarás de ser homosexual, bisexual, feminista, poliamoroso, etc.”

8. El sexo es mejor cuando es con alguien a quien amas

Y su reverso: “el sexo sin amor está vacío”.

Si bien es cierto que el amor puede aportar empatía y complicidad al sexo, también lo es que el deseo y el amor a menudo van por rumbos distintos. Para muchas personas, el simple hecho de acostarse con alguien distinto aumenta la excitación sexual, mientras que el hacer el amor con la misma persona año tras año llega a aburrir y a quitarle todo el atractivo al sexo.

Las experiencias sexuales de una sola noche pueden ser maravillosas aventuras en las que descubrimos el cuerpo y la mente de una persona desconocida, al tiempo que el saber que nunca la volveremos a ver nos confiere una extraña libertad.

Los que practicamos la pareja abierta sabemos por experiencia que cuando nuestra pareja hace el amor con otro, vuelve con más ganas y más energía a nuestra cama.

Algunas personas experimentan el sexo sin amor como vacío e insatisfactorio. Hay personas que son monógamas por naturaleza, posiblemente por tener una mayor expresión de los receptores de oxitocina y vasopresina en sus cerebros. Sin embargo, también es posible que este sentimiento de vacío se deba a culpa y vergüenza sexual no procesada.

En cuanto a lo que el sexo sin amor se experimenta como vacío, esto puede deberse a complejos de culpa de los que no nos hemos sabido librar.

9. El amor verdadero te llena completamente

Y su reverso: “una vida sin amor es una vida vacía”.

El amor es sólo una faceta de la vida. Querer que otra persona llene completamente nuestra vida crea unas expectativas desmesuradas que conducen a la frustración. Y a culpar a nuestra pareja cuando nos sentimos defraudados. Muchas personas sacrifican su carrera, sus amigos o su aficiones por amor y luego viven lamentándolo.

Por otra parte, hay personas que nunca encuentran al amor ideal y aun así viven una vida llena de satisfacciones.

Esta idea también hace sufrir a aquellas personas que, por distintas razones, no son capaces de encontrar el amor de su vida. Este mito las hace creer que nunca podrán ser felices. O las hace sentirse avergonzadas por su situación - el cliché de la solterona.

Necesitamos combatir estos mitos con evidencia de que es posible vivir una vida feliz estando soltero.

Sí, todos tenemos necesidades de sexo y compañía, pero se pueden satisfacer teniendo sexo casual y desarrollando amistades sólidas.

10. Quiero un hombre que me trate como una reina

El amor no consiste en que alguien se ponga a tu servicio y te lo solucione todo.

Los hombres tienen tendencia a ser independientes financialmente, pero pueden desarrollar dependencia emocional y delegar en las mujeres las tareas del hogar y el cuidado de los hijos. Eso no es amor sino explotación.

Las mujeres, por su lado, pueden desear un hombre que las mantenga y las libere de trabajar. Sin embargo, un principio fundamental del feminismo es que las mujeres deben ser autónomas e independientes. Esperar que venga un príncipe azul a solucionarnos la vida es una idea machista.

11. Si me amaras de verdad sabrías lo que quiero

Al amor romántico se le atribuyen cualidades mágicas, entre ellas la de leer el pensamiento. La idea es que nuestra conexión es tan fuerte que deberías saber de inmediato lo que quiero. Si no puedes es porque no me haces caso. Lo que significa que no me quieres.

Una forma más leve de esta enfermedad es la comunicación pasiva: depender de indirectas, sarcasmos, expresiones faciales, silencios o agresión pasiva para transmitir un mensaje. En su lugar, debemos utilizar la comunicación activa: expresar nuestros pensamientos, sentimientos y deseos de la forma más clara e inequívoca posible.

El mito de leer el pensamiento sirve de disculpa para no trabajar adecuadamente la comunicación, lo que es esencial para el éxito de la relación.

Nadie, por mucho que te quiera, es capaz de saber lo que piensas y lo que sientes, especialmente en mitad de una pelea, cuando la ira nos nubla el pensamiento.

Aunque en algunas relaciones las personas llegan a tener una empatía especial y una gran capacidad para saber cómo se siente la otra persona, esto suele ser el resultado de una labor constante de comunicación y de largas conversaciones íntimas.

12. Lo único que necesitas es amor

Lo siento por los Beatles, que compusieron All You Need Is Love. La canción es preciosa, pero tiene una letra estúpida.

Durante los años 60 se quiso convertir al amor en la clave para solucionar todos los problemas, desde el racismo hasta la guerra. Y claro, no funcionó. La vida es algo demasiado complejo para intentar solucionarla a base de una emoción, aunque sea tan bonita e importante como el amor. Para resolver los problemas de nuestra sociedad, hacen falta otras cosas, como educación, inteligencia, honestidad, sabiduría y trabajar duro.

Lo mismo pasa en nuestras relaciones.

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