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  • Úsalo o piérdelo - el sexo cuando los hombres envejecen

    Practicar el sexo cuando envejeces te mantiene saludable y te ayuda a disfrutar de la vida El pasado mes de enero pasado, en mi cumpleaños, puse la canción de Los Beatles When I'm Sixty-Four. La he venido escuchando desde que tenía 14 años, preguntándome cómo sería yo cuando finalmente llegase a esa edad. Ahora, cincuenta años después, creo que sorprendería a mi antiguo yo si pudiera ver en lo que me he convertido. Todavía practico buceo libre, como lo hacía cuando era adolescente, aunque prefiero ir a lo seguro y bucear con botellas. Esquío en pistas negras. Me hago vías de escalada de primero. Me acabo de jubilar de mi carrera científica y estoy comenzando una nueva como escritor. Nada de eso está en la canción de los Beatles. Sí, arranco las malas hierbas de mi jardín de vez en cuando, pero no tengo nietos sentados en mis rodillas. ¿Quién podía pedir más? Sigo siendo sexual. De eso es de lo que quiero hablar en este artículo, con la esperanza de que pueda ayudar a otros hombres que también envejecen. Las mujeres envejecen de manera diferente a los hombres, especialmente en lo que respecta al sexo. Pasan por la menopausia. Es un tema que abordo en otro artículo. La testosterona te mantiene saludable Hay quien habla de la andropausia, el equivalente masculino de la menopausia, pero los cambios en la sexualidad con la edad en los hombres no son comparables con los de las mujeres. Mientras que la menopausia es un cambio drástico en las hormonas femeninas que se produce en un par de años, los hombres experimentan una disminución gradual de la testosterona. En los 90 se puso de moda en círculos políticamente correctos decir que la testosterona es un veneno, una forma solapada de denigrar a los hombres. El razonamiento era que, como la testosterona promueve la agresión, es culpable de la violencia de los hombres y del abuso de las mujeres. Sin embargo, este artículo científico (Albert et al., 1993) sostiene que, a diferencia de lo que ocurre en otros mamíferos, la agresividad de los humanos es una "agresión defensiva", que aparece en ambos sexos y todas las edades, y por lo tanto independiente de la testosterona. Afortunadamente, llamar veneno a la testosterona parece haber pasado de moda últimamente. En realidad, la testosterona es esencial para la salud de los hombres, tanto física como mental. A medida que envejecemos nos ayuda a mantener la densidad ósea, la masa muscular, la fuerza y la movilidad (Rodrigues Dos Santos y Bhasin, 2021; Snyder et al., 2018). También tiene efectos en el cerebro: cuando nos falta, podemos perder la motivación e incluso nos deprimimos. Y, por supuesto, la testosterona es lo que mantiene vivo nuestro deseo sexual. A medida que disminuye nuestra testosterona con la edad, sentimos menos atracción por las mujeres (o los hombres, si eres gay) y menos deseo de tener relaciones sexuales. También tenemos menos erecciones espontáneas, que son más débiles y duran menos. Teniendo en cuenta todo eso, se puede pensar la solución sería ponerse inyecciones de testosterona. Sin embargo, los médicos son reacios a hacer esto por temor a que la testosterona aumente el riesgo de enfermedades cardiovasculares y el cáncer de próstata. Uno de los estudios (Snyder et al., 2018) que documentó los beneficios de la testosterona en una amplia muestra (788 hombres) de hombres mayores (~ 72 años), también detectó un aumento de placas en la arteria coronaria. Sin embargo, la relación con el cáncer de próstata es mucho más endeble. Otro artículo científico (Slater and Oliver, 2000) mostró que la correlación entre la testosterona y el cáncer de próstata es indirecta: se debe a que los hombres con niveles altos de testosterona tienden a ser más activos sexualmente y contraen más enfermedades de transmisión sexual, que son una causa directa del cáncer de próstata. Por lo tanto, a menos que tus niveles de testosterona sean patológicamente bajos, es mejor evitar las inyecciones de testosterona. Cultivar el deseo Por si acaso, es mejor mantener niveles saludables de testosterona por medios naturales. Esto incluiría los consejos habituales para una buena salud: evitar el sobrepeso, dormir bien, reducir el estrés y hacer ejercicio regularmente. Tener relaciones sexuales y masturbarse contribuye en buena medida a mantener los niveles de testosterona y prolongar tu vida sexual. Puede que algunos no estén de acuerdo. Muchos hemos tenido la experiencia de estar sin sexo, incluso sin masturbarnos, durante varios días, y vimos que eso aumenta nuestro deseo sexual. ¿No significa esto que nuestra testosterona también aumenta? Un estudio científico (Kraemer et al., 1976) en un grupo de 20 hombres jóvenes (20-28 años), les hizo llevar un diario de su actividad sexual durante dos meses y dar muestras de sangre cada dos días para medir sus niveles de testosterona. Encontraron que la testosterona aumentaba cada vez que tenían relaciones sexuales. Además, los niveles de testosterona cayeron después de tres días de abstinencia sexual, lo que indica que la abstinencia sexual reduce la testosterona. Otro estudio (Jannini et al., 1999) examinó a 83 hombres que estaban siendo tratados por impotencia sexual con medicamentos, terapia psicológica o terapia mecánica. Los que lograron una mayor actividad sexual tenían niveles más elevados de testosterona, pero no los que permanecieron impotentes. Teniendo todo esto en cuenta, podemos concluir que mantenerse activo sexualmente cuando se envejece no solo mantiene vivo el deseo sexual, sino que también mejora la salud física y mental al hacer que el cuerpo produzca más testosterona. El sexo también libera otras hormonas y neurotransmisores que mantienen nuestra salud, como la oxitocina, la adrenalina y las endorfinas. Como digo en el mi título, en lo referente al sexo al envejecer, o se usa, o se pierde. No eres un viejo verde El problema que tienen muchos hombres heterosexuales al envejecer es que sus esposas o amantes pierden el deseo sexual cuando pasan la menopausia. Esto no les pasa a todas las mujeres, por supuesto. Para muchas el deseo sexual sigue igual o incluso aumenta después de la menopausia. Pero cuando sucede lo contrario, puede ser un problema. Tu esposa tiene todo el derecho a volverse asexual, pero eso no significa que también tengas que hacerlo tú. No es sólo que tu vida sexual tiene un enorme valor por sí misma, sino que puede ser esencial para mantenerte saludable y ayudarte a combatir el envejecimiento. ¿Quizás es el momento de considerar la no-monogamia? "¡Pero yo soy demasiado mayor para eso!" puedes pensar. Después de muchas décadas en una relación monógama, ¿cómo vas a volver a ligar? Bueno, sí, puede requerir algo de trabajo, negociar con tu esposa y cambiar de actitud, pero se puede hacer. Yo lo hice, aunque tengo que admitir que fue después de varios años de experiencia con el poliamor. Lo primero que debes hacer es luchar contra la discriminación por edad de nuestra sociedad, que te dice que los hombres mayores no deben tener deseos sexuales, y menos aún salir con mujeres jóvenes. Eso los convierte en viejos verdes que se dedican a explotar a las mujeres para satisfacer su deseos enfermizos. Porque a las mujeres sólo les gustan los hombres jóvenes con abdominales marcados, ¿verdad? ¿Qué te hace pensar que querrían tener sexo con alguien como tú? ¿Acaso no te has mirado al espejo? ¡Por favor, no caigas en esa trampa! Tienes mucho que ofrecer a las mujeres. Como, por ejemplo, experiencia, empatía, sentido del humor, sabiduría y compasión. Si miras a tu alrededor, verás que muchos hombres jóvenes no son tan atractivos. Y muchos de ellos no saben cómo tratar a las mujeres. Si cuidas tu cuerpo comiendo bien y haciendo ejercicio -lo que deberías hacer de todos modos, si quieres evitar una muerte prematura-, puedes ser atractivo a pesar de tu edad. Y si ha aprendido a ser paciente, sabio y compasivo, eso puede ser precisamente lo que muchas mujeres están buscando. Pero evita tener una actitud explotadora. Estate preparado para aceptar un no por respuesta. Sé amable y seductor, pregúntale cortésmente y sigue adelante si te rechazan. Probablemente saldrás con mujeres mayores, con cuerpos que han soportado los mismos estragos del tiempo que el tuyo. Bríndales el mismo respeto y compasión que esperas que te den. Aprende que el sexo ocurre en un plano superior, más mental que físico, donde el placer, el humor y la conexión se pueden encontrar más allá de las meras apariencias físicas. Si no consigues ligar o prefieres seguir siendo monógamo, mastúrbate. Hazlo de forma intencionada, no mecánica, dedicándole tiempo, energía y atención. Tal vez sea el momento de pasar del pene a otras partes de tu cuerpo, como los pezones o la próstata. Los mejores orgasmos de tu vida pueden estar en tu futuro… ¿quién sabe? No tengas miedo de usar la pornografía para mantener vivo su deseo sexual. La tensión sexual que despierta también puede aumentar tu testosterona. Sin embargo, para mí la literatura erótica funciona mejor para encender el fuego de mi imaginación. ¿Quién teme al Viagra feroz? Otro extraño mito moderno es que las medicinas para tratar la disfunción eréctil son insalubres, ineficaces o políticamente incorrectas. Nada de eso es cierto. No tengo disfunción eréctil. Empecé a pensar en usar Viagra después de leer Master of O, una novela erótica BDSM de Ernest Greene. En él, un hombre dominante toma Viagra antes de una sesión sadomasoquista impresionar a su sumisa con una buena erección. La idea tenía su atractivo, así que le pedí una receta al médico. Los resultados me gustaron, y a mis amantes también. No es cierto que Viagra sea una droga sexista que solo beneficia a los hombres. Las mujeres heterosexuales a las que les gustan las pollas duras tienen muchas razones para cantar sus alabanzas. Ésta es la base científica. Viagra (sildenafil), Cialis (tadalafil) y Levitra (vardenafil) pertenecen a un grupo de medicamentos llamados inhibidores de la fosfodiesterasa-5 (PDE5). La PDE5 es una enzima que elimina el GMP cíclico, un nucleótido que actúa como segundo mensajero dentro de las células. En los seres humanos, la erección del pene se mantiene mediante la sangre que llena el cuerpo cavernoso en el tallo del pene. Esto requiere GMP cíclico, por lo que cuando es degradado por PDE5 se pierde la erección. Por lo tanto, los inhibidores de PDE5 pueden aumentar la potencia y la duración de una erección. No tienen ningún efecto sobre el cerebro y, por lo tanto, no aumentan el deseo sexual. De hecho, los inhibidores de PDE5 no producen una erección sin un estímulo sexual. De todas formas, sentir que tu pene se pone duro como una piedra es un estímulo psicológico bastante efectivo, tanto para ti como para tus amantes. El efecto de los inhibidores de PDE5 se empieza a sentir a las dos horas. En mi experiencia, el efecto de Cialis dura dos días o incluso más. Estos medicamentos tienen efectos secundarios leves, pero pueden ser más graves en personas con enfermedades oculares o cardiovasculares, por lo que no deben tomarse sin consultar con un médico. Es mejor ceñirse a la dosis más baja que produce efecto. Los inhibidores de la PDE5 no producen dependencia, es decir, que no se vuelven necesarios para tener una erección. Todo lo contrario: al llenar repetidamente el cuerpo cavernoso hasta su máxima capacidad, pueden ayudar a evitar que el pene se encoja a medida que se envejece. Conclusión El envejecer es inevitable. Al final todos tenemos que aceptar nuestro declive irreversible. Sin embargo, como criaturas vivientes que somos, es una obligación luchar contra él hasta la muerte. Encuentro una cierta belleza en esa tensión entre la lucha y la aceptación. Me aferro a la vida, aunque sé que eso es inútil y que al final perderé. La vida es un proceso. La muerte es el único destino. ¿Y qué mejor manera de expresar el amor a la vida que con el sexo?

  • Reflexiones sobre el ego

    ¿De dónde viene el ego? ¿Por qué es malo? ¿Es posible deshacerse de él? Una pregunta a mi maestro Zen Estábamos sentados en nuestros zafus mirando al centro del dojo, la sala de meditación, al lo contrario de lo que hacíamos cuando practicábamos zazen (meditación zen), en cuyo caso nos volvíamos hacia las paredes. A un extremo del dojo había un altar con una estatua de Buda, flores y varitas de incienso. En el otro extremo estaba sentado Dokusho, nuestro maestro zen. Estábamos en mondo: un período formal de preguntas y respuestas al maestro zen. Junté mis manos en gasho -el saludo formal-, hice una reverencia y me levanté de mi zafu. Caminé hacia el centro del dojo hasta quedar frente a Dokusho. Le hice una reverencia y me arrodillé para hacerle mi pregunta. -¿Cómo puedo deshacerme de mi ego? -No debes deshacerte de tu ego. Hace falta un ego fuerte para practicar Zen. De lo contrario, tu determinación se debilitará y dejarás de practicar. Me sorprendió su respuesta, pero eso es lo que pasa durante mondo. Las respuestas del maestro están destinadas a desafiar tus suposiciones, a obligarte a mirar las cosas desde otro punto de vista. Pero también me sentí aliviado. Ya no tenía que entender qué era el ego. Ya no tenía que dudar de mí mismo, preguntándome constantemente si tenía demasiado ego. Solo necesitaba ser fuerte y decidido, y seguir practicando Zen. Eso pasó hace muchos años, allá por los 80, en Madrid. Desde entonces, a menudo me he preguntado si Dokusho tenía razón. Como sucede a menudo en el zen, tenía razón y estaba equivocado al mismo tiempo. Vergüenza, orgullo y otras emociones sociales Eventualmente, dejé de practicar Zen y abandoné el budismo. Me había enseñado muchas cosas, pero ya no estaba de acuerdo con algunas de sus enseñanzas básicas. Pero esa es una historia para otra ocasión. Sin embargo, nunca abandoné mi afán por comprenderme a mí mismo, de trascender mis limitaciones. Simplemente me alejé de objetivos sublimes como alcanzar el Nirvana para dedicarme a cuestiones más mundanas, como dejar de sufrir, ayudar a los demás, comprenderme a mí mismo y reconciliarme con la muerte. Una de las cosas de las que me di cuenta fue lo sensible que soy a la vergüenza. A menudo tengo ataques de vergüenza. La más mínima metedura de pata me provoca una vergüenza paralizante y dolorosa. Mi mente recuerda una y otra vez lo sucedido en un bucle sin fin. También hay una vocecita en mi cabeza que dice, siempre en español, “¡qué estupidez!”, dándome con la sensación de que el estúpido soy yo. Esa voz solo habla español, cuando la mayor parte de mi diálogo interno es en inglés, lo que me indica que viene de mi infancia. Junté estas experiencias con una conversación que entreoí en un congreso del Mind and Life Institute, y tal vez con algunas cosas que he leído, para crear una teoría sobre el origen del Ego. Dice así… La vergüenza y el orgullo son dos emociones opuestas que la evolución desarrolló en los seres humanos para controlar nuestras interacciones sociales, maximizando la cooperación. Estoy convencido de que llevamos la vergüenza en los genes, ya que desencadena respuestas fisiológicas como sonrojarse y comportamientos universales como encorvarse, quedarse paralizado y retraerse. El orgullo también desencadena comportamientos universales como erguirse y pavonearse. La vergüenza nos castiga, no sólo cuando hacemos algo mal, sino también cuando no cumplimos con nuestro deber o cuando fracasamos al intentar hacer algo. Recíprocamente, el orgullo recompensa nuestros éxitos. También creo que nuestro cerebro está programado para que sean otras personas quienes despierten la vergüenza o el orgullo, sobre todo si son gente de nuestro entorno social. Podemos intentar deshacernos de nuestra vergüenza y aumentar nuestro orgullo, pero nos vemos incapaces de hacerlo porque estas emociones surgen automáticamente. Esto tiene sentido desde el punto de vista evolutivo. Si estas emociones evolucionaron para aumentar la cooperación, deberían ser controladas por otros, porque si fuéramos capaces de controlarlas perderían su poder para controlar nuestro comportamiento. Hay otras emociones sociales que colaboran con la vergüenza y el orgullo para controlar las interacciones sociales: La culpa nos sobreviene cuando dañamos a alguien o a nuestra comunidad. Se diferencia de la vergüenza en que no produce rubor. La desencadenan las malas acciones, no los fracasos. La indignación nos lleva a culpabilizar a otros. El desprecio provoca vergüenza en la persona a la que se dirige, produciendo su aislamiento social. El ridículo es otro desencadenante de la vergüenza. Cuando alguien actúa con orgullo sin merecerlo, se lo ridiculiza para "bajarle los humos". El humor acompaña al ridículo. Cuando la gente se ríe de ti, eso te avergüenza. El humor sirve para cohesionar al grupo que desprecia a alguien. Pero el humor también le ofrece una salida a la persona que está siendo ridiculizada, cuando acepta su disminución de estatus riéndose de sí misma. Cómo la vergüenza y el orgullo construyen el ego Desde el día en que nacemos, nos vemos sujetos al tira y afloja del orgullo y la vergüenza. Rabietas con nuestros padres, aprender a hacer nuestras necesidades, riñas en el jardín de infancia… todo eso nos enseña que para ser queridos no debemos defraudar a los demás. Pronto comenzamos a internalizar esas directrices. Aprendemos a sentirnos orgullosos y avergonzarnos de nosotros mismos. Así se crea el ego, como un núcleo de los memorias emocionales y hábitos emocionales de orgullo y vergüenza. La memoria emocional es un tipo de memoria que nos hace sentir una determinada emoción al recibir un determinado estímulo. A menudo sucede que algo activa una memoria emocional, pero no sabemos por qué porque hemos olvidado el evento que creó esa memoria emocional. La memoria emocional es muy persistente y difícil de controlar. Los hábitos emocionales son los que creamos al reaccionar con la misma emoción repetidamente. Si te permites enfadarte a la menor provocación, acabarás por convertirte en alguien permanentemente enojado. En cambio, si eliges ser paciente una y otra vez, la paciencia se volverá más fácil con el tiempo. Así mismo, la vergüenza y el orgullo generan vías neuronales en nuestro cerebro, de manera que cada vez más sucesos son interpretados a través de esas emociones. Dije antes que los desencadenantes de la vergüenza y el orgullo son externos, por lo que no podemos hacer que estas emociones aparezcan y desaparezcan a voluntad. La creación del ego no cambia esto, porque el ego es la internalización de todos aquellos que alguna vez nos hicieron sentir avergonzados u orgullosos. No somos nuestro ego. Nuestro ego no nos pertenece. Somos de nuestro ego. Es difícil escapar de un agujero negro Recientemente, tuve una visión de mi ego como un agujero negro. Era enorme, con una fuerza de gravedad tan fuerte que captura todo lo que entra en mi conciencia. Cada cosa que veo, cada sonido, cada sabor, cada olor, cada sentimiento, cada idea, es interpretada en base a su valor para el ego. Retuerce y deforma todo lo que entra en mi mente. Como un agujero negro, ni siquiera la luz puede escapar de él. Desde sus inicios en la infancia, el ego no para de crecer a lo largo de nuestra vida. Es la base de nuestros valores, porque juzgar es lo que mejor sabe hacer el ego. Nos convence de que no podemos vivir sin él. Cuando se siente amenazado nos dice que estamos en peligro, que nadie nos va a querer, que haremos cosas que nos avergüencen, que dejaremos de hacer lo que necesitamos para vivir y prosperar. Dokusho tenía razón en que necesitamos un ego fuerte para tener éxito en la vida. Si tenemos una carrera, necesitamos un ego fuerte que nos motive y nos dé la energía necesaria para trabajar duro y tener éxito. Cada vez que holgazaneamos, el ego saca su látigo de vergüenza para obligarnos a esforzarnos. Se alimenta de nuestro entorno laboral, absorbiendo cada elogio, cada diploma, cada aumento de sueldo… Pero también todas nuestras derrotas: el trabajo que perdimos, el amante que nos abandonó, las oposiciones que no ganamos, el artículo que nos rechazaron... Tanto el orgullo como la vergüenza alimentan al ego por igual. El ego utiliza estas emociones para construir la imagen de quiénes somos, y nos la enseña continuamente para aguijonearnos. ¿Por qué es malo el ego? El problema es que a menudo el ego acaba por controlar completamente nuestras vidas. Crece y crece hasta hacerse tan grande que ocupa toda nuestra conciencia. Debido a que la naturaleza del ego son el ansia - de éxito y alabanzas - y el miedo - al fracaso y los reproches -, el ego nos hace infelices. Su víctima es ese niño inocente que quería jugar. El adolescente que miraba el mundo con asombro y quería saber por el simple placer de saber. El joven que quería amar y ser amado. Las personas que tienen éxito a menudo son infelices porque el éxito ha creado un ego tan fuerte que se han convertido en sus esclavos y no pueden liberarse de él. Pagaron un alto precio por su éxito: un ego insaciable que se ha apoderado de toda su vida, sin dejarles espacio para respirar. El ego nos hace vivir vidas falsas porque establece metas en función de lo que esperan de nosotros los demás y la sociedad, en lugar de lo que realmente necesitamos. Crea espejismos y los imbuye de ansiedad para hacernos perseguirlos. Se apodera de nuestras percepciones: en el momento en que algo entra en nuestra conciencia, se juzga en términos de las ansias del ego. De esa manera, comenzamos a perseguir la fama, el dinero y símbolos de estatus que en realidad no necesitamos. Vemos nuestras vidas a través de la óptica distorsionada de ganar y perder prestigio. Otro problema es que nos identificamos con nuestro ego. Ocupa tanto espacio en nuestra mente que no somos capaces de ver nada más. En consecuencia, todo lo que amenace al ego se convierte en una amenaza existencial para nosotros. No podemos abandonar el ego porque eso nos hace sentir que nos morimos. Pero el ego no es más que una serie de hábitos emocionales que crean una imagen de nosotros mismos cuando, en realidad, somos la totalidad de nuestra mente, tanto el consciente como el inconsciente. Somos mucho más grandes y poderosos que nuestro ego. La trampa del ego Muchas filosofías y prácticas espirituales que supuestamente deberían liberarnos del sufrimiento en realidad acaban por alimentar el ego, que nos da palmaditas en la espalda después de cada meditación, cada sesión de yoga, cada servicio religioso, cada manifestación, diciéndonos que debemos sentirnos orgullosos porque somos tan espirituales, tan iluminados, tan santos, tan comprometidos políticamente... Algunas filosofías, como el estoicismo, incluso brindan apoyo intelectual al ego al ofrecernos un modelo falso de nuestra mente en el que hay una parte que debe controlar al resto de la mente. Muchos modelos de la mente se basan en este dualismo. El superego y el id. Racionalidad e instintos. El consciente y el inconsciente. Al ego le gustan estas ideas porque se ve a sí mismo como la parte de la mente que debe ejercer el control. La práctica de la meditación acaba por reforzar el ego cuando lo convierte en la parte de la mente que nos obliga a prestar atención a algo, como la respiración, los chakras o lo que sea. Por eso prefiero formas de meditación que abren la mente a todo lo que sucede, en lugar de intentar concentrarla en algo. También son problemáticos conceptos de la mente que idolatran la consciencia y la convierten en el centro de todo. En realidad, sirven para defender al ego porque éste se disfraza abrogándose el nombre de consciencia. Al contrario: la meditación debería abrirnos al inconsciente, rompiendo las barreras entre el consciente y el inconsciente para dejar que las sensaciones, los sentimientos y las ideas fluyan libremente entre los dos. La trampa del ego dificulta cualquier trabajo interno el seguir un camino espiritual. Cualquier labor de este tipo necesita desafiar al ego y a la visión distorsionada de nuestras vidas que crea. Pero el ego se protegerá, distrayéndonos de ese trabajo con falsas medidas de progreso como cuántas horas de meditación estamos haciendo o cuánto dinero hemos donado a la causa. Seguir a un maestro, gurú, religión o secta nos atrapa en el juego del ego al hacernos dependientes de la aprobación de estas personas, en lugar de darnos libertad interior. Jiddu Krishnamurti nos advirtió sobre eso. El ego herido Los fracasados también tienen ego, pero el suyo, en lugar de acumular éxitos, acumula fracasos. Sufren de baja autoestima a causa de toda una vida de derrotas que los llenan de vergüenza. Eso crea un estado mental de parálisis, incapaz de una genuina felicidad. Esa parálisis también los priva de la creatividad que necesitarían para lograr cualquier éxito en el futuro. No importa si es verdad que han fracasado, porque a veces tenemos un ego tan exigente que nos hace ver un fracaso donde no lo hay. No te parece suficiente vender un millón de ejemplares de tu novela; lo importante es que no te han dado el Premio Nobel de Literatura. Los fracasados a menudo tratan de adormecer su ego con alcohol, drogas, dándose al juego o algún otro tipo de adicción. La adicción al éxito del ego sienta las bases para eso. Los egos heridos son muy sensibles a la vergüenza. Enseguida se ofenden por cualquier cosa que les parezca una humillación. La mera presencia de personas con éxito les recuerda sus fracasos, lo que se manifiesta como envidia y alegrarse del mal ajeno. La gente tiende a evitar los egos heridos y eso también les hace daño, porque el rechazo es una forma de desprecio. Anhelan elogios, que absorben como esponjas y demandan sin cesar. El dilema del ego Nos enfrentamos a un trágico dilema. O construimos un ego fuerte que nos lleve al éxito en nuestra vida, pero que a la vez nos haga infelices, o nos convertimos en tontos felices que nunca triunfarán por falta de ego. En la antigua Grecia, algunos filósofos vieron este dilema y optaron por lo segundo. Se llamaban a sí mismos los Cínicos: los que viven como perros, ya que vivían como animales, disfrutando del presente y de los placeres sencillos de la vida, evitando las preocupaciones, el dinero, la fama y todo lo que pudiera convertirse en una trampa del ego. Actuaban de forma desvergonzada a propósito. Sin embargo, la mayoría de la gente prefiere tener un ego fuerte que vivir como un perro. El Camino del Guerrero Creo que hay una solución a este dilema. Se llama el “Camino del Guerrero”… Lo que me parece un nombre horrible, porque viene de guerra y “guerrero” suena como algo que le encantaría ser al ego. Sin embargo, consiste en aprender a actuar de forma que no se alimente al ego. Encontré por primera vez el Camino del Guerrero al leer los libros de Carlos Castaneda cuando era joven. Castaneda presentó una tesis doctoral en UCLA sobre antropología en la que relató sus experiencias con don Juan Matus, un hechicero yaqui del norte de México. Lo publicó como el libro Las Enseñanzas de Don Juan, que fue un éxito internacional y fue seguido por una serie de libros sobre el mismo tema. Don Juan le dio a Carlos Castaneda una variedad de psicodélicos como peyote, hongos Psilocybe y Datura. Además del uso de psicodélicos, don Juan le enseñó a Castaneda una filosofía práctica llamada el Camino del Guerrero, que consiste en perder la importancia personal, borrar nuestra historia personal, responsabilizarnos de nuestras acciones y usar la muerte como consejera. Las dos primeras cosas están relacionadas con borrar el ego. Al terminar de leer toda la serie de libros de Castaneda, acabé convencido de que son obras de ficción, que es el consenso entre los expertos. Sin embargo, el Camino del Guerrero me impresionó mucho y se convirtió en parte de mi filosofía personal. Volví a encontrarme con el Camino del Guerrero en un libro muy recomendado por mis compañeros de escalada: The Rock Warrior’s Way de Arlo Ilgner. El libro enseña un entrenamiento mental para escaladores basado en la filosofía de Carlos Castaneda, el Estoicismo y el Budismo Zen, que sirve para mejorar la concentración, el rendimiento y el disfrute. En concreto, analiza cómo el ego merma el rendimiento del escalador al impedirle darse pasos de “forma impecable”: con total concentración y compromiso. Incorporé sus consejos a mi escalada y mejoré un montón. Sobre todo me ayudó a evitar el “miedo fantasma”, una ansiedad paralizante que me invade antes de hacer una vía de escalada complicada. Pero lo mejor fue ver que las enseñanzas de este libro pueden aplicarse, no solo a la escalada, sino a muchos aspectos de mi vida. La concentración impecable en lo que hago, el compromiso con mis decisiones, el aceptar responsabilidad por mis actos, el perder la importancia personal y el tener a la muerte como consejera ayudan a desarrollar una forma de vida que deja a un lado al ego para actuar con la totalidad de uno mismo. Mushotoku: concentrarse en los actos en vez de las alabanzas Volviendo al Zen, el Camino del Guerrero me recuerda la enseñanza de mushotoku: “Mushotoku es la actitud del no ganancia, de no querer obtener nada para uno mismo.” Taisen Deshimaru. Taisen Deshimaru fue maestro de Dokusho, quien viajó de Sevilla a París para estudiar con él. El mushotoku soslaya el ansia inherente al ego al enseñarnos a concentrarnos en los actos y no en sus objetivos, sobre todo los elogios que nos damos a nosotros mismos. Los actos realizados con mushotoku no deben producirnos ninguna ganancia. Hacer cosas con mushotoku requiere mente plena (“mindfulness”) y meta-atención: el prestar atención a cómo prestamos atención. Es complicado. Una parte de la mente intenta controlar a otras partes de la mente, lo que es difícil sin causar divisiones y conflicto interno. Es fácil caer en la autocrítica, lo que nos lleva de vuelta al juego de elogios y vergüenza del ego. Compasión por uno mismo No hay que confundir la compasión por uno mismo (“self-compassion” en inglés) con la autocompasión o lástima por uno mismo (“self-pity” en inglés). La autocompasión surge del ego herido, que piensa que no recibe el tratamiento que se merece. Se basa en la importancia personal y en no asumir responsabilidad por nuestras acciones. Es exigir de los demás los cuidados que no estamos dispuestos a darnos a nosotros mismos. La compasión por uno mismo, en cambio, es tomar la decisión de cuidarnos, siendo conscientes de nuestras necesidades y limitaciones. El ego a menudo pone en peligro nuestro bienestar en su incesante búsqueda de éxito y alabanzas. La trampa del ego en la que caemos cuando perseguimos grandiosos objetivos profesionales, espirituales o políticos convierte la abnegación en virtud, lo que nos lleva a una vida desprovista de diversión, alegría y descanso. La compasión por uno mismo requiere un tipo especial de atención plena que nos permita escuchar lo que nos dice nuestro cuerpos y nuestro inconsciente sobre lo que necesitamos. Nos hace saber que somos frágiles y mortales, que la energía y ​​la salud no se pueden dar por supuestas, que nuestro tiempo en este mundo es limitado y debe usarse sabiamente. La compasión por uno mismo pone límites al ego, defendiéndonos ante él. Se ríe de nuestros fracasos con buen humor y utiliza nuestra curiosidad natural para aprender de ellos. En lugar de los espejismos de grandeza del ego y el derrotismo del ego herido, la compasión por uno mismo se basa en la realidad de nuestras limitaciones y los caprichos del acontecer. La compasión por uno mismo evoluciona naturalmente hacia la compasión por los demás al darnos cuenta de que todos somos igualmente frágiles, limitados y sujetos a la aleatoriedad de la vida. La mala suerte nos golpea a todos, y es cruel hacer que la gente pague por ella. Es importante destacar que cuando nos acostumbramos a luchar con nuestro ego, vemos cómo todos los que nos rodean son también esclavos de sus egos. Cuando nos atacan y se enfadan, están defendiendo sus egos de la misma manera que lo hacemos nosotros. Conclusion Puede que sea imposible vivir completamente sin ego. Pero podríamos reducirlo a un tamaño manejable, para que no llene tanto nuestra consciencia y nuble nuestra mente. Nos podríamos volver más conscientes de cómo nos hace daño, para así empezar para disminuir nuestro sufrimiento. Gradualmente, podemos empezar a liberar más espacio en nuestra mente para que lo llenen la alegría, la curiosidad, el retozo y la maravilla. Reflexiones Sobre el Ego se publicó por primera vez en el blog Sexo, Ciencia y Espíritu.

  • Cómo llegar al espacio de sumisión ("Sub Space")

    En el BDSM, el espacio de sumisión es un estado alterado de consciencia que se consigue a través del dolor y la sumisión El espacio de sumisión no es un solo estado mental, sino varios. Las personas varían mucho en su capacidad para entrar en el espacio de sumisión y en el tipo de espacio de sumisión que consiguen. Aunque he escrito bastante sobre los mecanismos neurofisiológicos que producen el espacio de sumisión, todo esto sigue siendo muy especulativo. Por lo tanto, aunque puedo daros algunos consejos sobre cómo entrar en el espacio de sumisión, en última instancia esto depende de cada uno. Debo enfatizar que el factor más importante para determinar el éxito de una sesión es la capacidad del dominante para comunicarse y leer las respuestas del sumisa, y para modificar lo que hace de acuerdo con ello. El intentar aplicar una simple receta no producirá buenos resultados e incluso puede conducir al desastre. De todos modos, vamos a intentarlo. Preparar la sesión Mucho de lo que sucede en una sesión depende del estado de ánimo antes de la sesión, por lo que es bueno comenzar a prepararla con varios días de antelación. Esto puede hacerse como parte de negociar la sesión. Puede consistir en amenazas más o menos explícitas, preguntas exploratorias, recopilación de fantasías y algunos ejercicios de preparación. Abstenerse de la masturbación y la actividad sexual un día antes de una sesión puede ayudar a aumentar la tensión sexual. Cómo empezar Los cuidados previos pueden ser una buena manera de prevenir los bajones después de una sesión. Son parecidos a los cuidados posteriores, sólo que tienen lugar justo antes de una sesión. El dominante debe recordarle a la sumisa la palabra de seguridad, asegurarle que se respetará y decirle palabras de aliento para empezar a crear empatía. Los participantes deben comenzar centrándose completamente el uno en el otro, excluyendo las distracciones. Vendar los ojos a la sumisa puede hacer maravillas para que se concentre en sus sensaciones. El dominante debe hablar con una voz clara, lenta, sensual, segura y profunda para lograr un cierto efecto hipnótico. Luego viene desnudar a la sumisa, lo que la hará consciente de cada parte del cuerpo que queda expuesta y lo vulnerable que eso la vuelve. Se puede agregar un poco de bondage y dejar que la sumisa considere su situación en silencio durante unos minutos. Usando el dolor Aunque no es estrictamente necesario, el dolor es el camino más seguro y más corto hacia el espacio de sumisión. El dolor debe ser sensual y nunca superar la capacidad de la sumisa para procesarlo. Dolor sensual es el que se aplica a zonas erógenas (las nalgas con azotes, los pezones con pinzas, etc.) y estimula la piel, produciendo una sensación de calor. Combinar el dolor con las caricias suele funcionar. Un mecanismo básico en nuestra médula espinal llamado la "puerta del dolor" hace que el tacto elimine el dolor. Por ejemplo, si se da un varazo en el culo y luego se acaricia la piel lesionada, se sentirá como si la mano borrara el dolor. Tanto el dolor como las caricias ayudarán a dirigir la atención de la sumisa a las sensaciones y la conducirán al espacio de sumisión. Si no quieres usar el dolor, caricias continuas por todo el cuerpo desnudo también pueden producir un estado alterado de consciencia. No hace falta que la estimulación sea sexual; eso lo podemos guardar para más adelante. Sin embargo, estimular los pezones libera oxitocina, una hormona que produce vinculación, por lo que ayudará a que la sumisa se identifique con el dominante y fomentará el espacio de sumisión de basado en la serotonina y la dopamina. El subidón de adrenalina Una vez que se ha calentado a la sumisa, se puede aplicar un dolor más intenso, lo que debe hacerse de forma continua. Para llevarla a un espacio de sumisión de adrenalina, se puede animar a la sumisa a que se debata, grite y se queje. Esto fomenta la reacción de lucha/huida, la liberación de adrenalina y los consiguientes aumentos en el ritmo cardíaco y la respiración. Si se usa el impacto, la cadencia de los golpes debe ser regular, continua e implacable, para transmitir el mensaje de que el dominante no va a ceder, que esto puede durar para siempre. Se pude incluso decir esto en voz alta, intentando de provocar miedo con amenazas. Sin embargo, llegará el momento en que la sumisa abandona la lucha. Dejará de retorcerse y gritar, y colgar fláccida de sus ataduras. Puede incluso haber lágrimas y sollozos (¡comprueba si está bien!). Todo esto nos indica que está lista para la siguiente fase. El subidón de endorfinas Con el tipo adecuado de estímulos, el cuerpo tiende a pasar naturalmente del subidón de adrenalina al subidón de endorfinas. Para que eso suceda, la estimulación con dolor debe continuar pero ralentizarse un poco. Algo que suele funcionar es alternar las caricias con golpes fuertes. El dominante debe usar una voz sensual para susurrar palabras de aliento en los oídos de la sumisa. Para ayudarla a incrementar su sumisión, dile lo feliz que te hace que esté soportando todo ese dolor por ti. Quítale el miedo, no conviene en esta fase. Dile que no le va a pasar nada, y luego pégale fuerte. En el subidón de endorfinas, la sumisa va a tener problemas para hablar; si lo hace, será con dificultad y con voz de sueño. Su ritmo cardíaco será bajo no querrá moverse. Ella no sabe lo que quiere, pero si dejas de pegarle te sorprenderá ver que no quiere que pares. Quiere que la sesión dure para siempre. La fase de sumisión Otro tipo de espacio de sumisión es un estado mental de auténtica sumisión y rendición, probablemente mediado por la serotonina y la dopamina. Como dije antes, estimular los pezones puede fomentar esto al liberar oxitocina. Después de pasar por el pico de adrenalina y el subidón de endorfinas, la sumisa deberá estar tranquila y lista para seguir órdenes. Pedir a los sumisos algún servicio (dar un masaje, chupar la polla, comer el coño, etc.) puede ayudar a sacarlos del estado pasivo del subidón de endorfinas para disfrutar de su sumisión con una mente más clara. La fase de sexo Claro que no todas las sesiones necesitan incorporar sexo. Pero, cuando lo hacen, es mejor que tenga lugar al final, ya que tener orgasmos al principio pueden interferir con los otros estados mentales. De todas formas, hay algunas mujeres que se corren con suma facilidad. En ese caso, se pueden usar sus orgasmos para consolidar su espacio de sumisión. En una relación de dominación-sumisión, y no de sadomasoquismo, el sexo debe transmitir a la sumisa la idea de que están siendo utilizada para el placer del dominante. En ese caso, deberá tener orgasmos sólo con permiso o cuando se le ordene tenerlos. Cuidados posteriores Para evitar los bajones de sumisión, toda sesión de BDSM deberá terminar con cuidados posteriores. En primer lugar, se deben eliminar las ataduras y la estimulación. En segundo lugar, es frecuente que la sumisa necesite ser abrigada, especialmente si ha habido un fuerte subidón de adrenalina. El sistema nervioso simpático se activa durante ese pico de adrenalina, lo que hace que al final de la sesión se active el sistema parasimpático. Esto tiene como efecto el cambiar el flujo sanguíneo de la periferia al interior del cuerpo, ralentizando el metabolismo y el ritmo cardíaco, todo lo cual produce frío. Es necesario establecer una conexión emocional, apacible y no demasiado intrusiva. Éste no es el momento de analizar la sesión, sino de ayudar a la sumisa a aterrizar de una experiencia extrema física y mentalmente. Bueno, aquí lo tienes. Ésta es mi opinión sobre cómo llegar al espacio de sumisión. Combina sus diferentes fases como quieras y diviértete.

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  • Para Volverte Loca | Hermes Solenzol

    Dónde comprarla Este libro está disponible como ebook en todos los formatos y sitios de venta. También se puede comprar en papel (“paperback”) en la tienda de Amazon. ​ Cómprala en Gumroad por sólo $2.99 usando el código de descuento ltmogko . Formatos EPUB, MOBI y AW3. El siguiente enlace te llevará a una página dónde la podrás comprar en ebook de tu vendedor favorito ($4.99) o en papel en Amazon ($19.99) ​ Universal Book Link O haz click en la portada. ​ Bajo revisión en NetGalley. Para volverte loca Descripción Cecilia ha desaparecido. Sus amantes Julio y Laura están desconsolados. Los tres forman un idílico trío de poliamor. Laura está embarazada con el hijo que esperaban criar juntos. Sospechan que Cecilia ha sido secuestrada por su padre, don Francisco, quien siempre rechazó la relación lesbiana entre Cecilia y Laura. Para encontrarla planear dar con él y hacerlo confesar su paradero. Pero estamos en la España de 1980, y don Francisco está implicado en la preparación del golpe de estado del 23-F. También tiene negocios con las mafias de la prostitución y con los narcotraficantes de Galicia. Luis, el hermano de Cecilia, es un abogado de turbia clientela. Nadie sabe de qué lado está. En esa búsqueda peligrosa y desesperada, Julio y Laura contarán con la ayuda de un grupo variopinto de amigos: un mecánico comunista, una exiliada chilena, una sadomasoquista autista, una aprendiz de meiga y un monje budista. Mientras tanto, Cecilia languidece en el sanatorio secreto en el que la han encerrado para someterla a terapia de conversión. Es una institución regentada por doctores excéntricos, una monja cruel a la que llaman la Leona, y un cura untuoso con un oscuro pasado. Allí, Cecilia conocerá a otros pacientes que le contarán las desventuras que los han llevado a ese encierro. Este thriller histórico culmina en un final trepidante en el que no se sabe quién tendrá que rescatar a quién. Lista de canciones Puedes oír las canciones que se mencionan en la novela en esta playlist de Spotify. Pasajes de la novela ​​ ​ ​ Náufragos en la isla de Onza Ficción 8 min. Capturados por los narcos gallegos Ficción 5 min. ¿Qué haces cuando la policía te detiene por puta? Ficción 9 min. Reseña del autor Todos llevamos dentro nuestros demonios personales: recuerdos dolorosos, temas sobre los que nos da miedo pensar, situaciones que nos atraen y nos repelen. Para mí, escribir esta novela fue un lento proceso de conjurar esos demonios. Me llevó seis años hacerlo, del 2015 al 2021. Me imagino que querrás saber cuáles son esos temas tan espinosos. Ahí van algunos. El dolor de la desaparición de un ser querido. La prostitución - ¿hasta qué punto es elegida o controlada por las mafias? La posibilidad de coartar el libre albedrío de una persona con drogas y técnicas psicológicas. El aborto como tragedia personal. La lealtad a una familia que te maltrata. El sadomasoquismo. La brujería. La locura. Y algún tema tan tabú que ni siquiera me atrevo a mencionarlo aquí. Si has leído mis novelas anteriores, ésta es una continuación de las aventuras de Cecilia Madrigal y sus amantes, Julio Alcedo y Laura Santillana. Si no las has leído, te aconsejo que leas ésta primero, de todas formas. He crecido como escritor y este libro me parece más maduro que los anteriores, tanto desde el punto de vista de técnica literaria como el de la complejidad de la trama. A Cecilia la secuestran y la encierran en un sanatorio secreto. Julio y Laura no pararán hasta encontrarla. Al hacerlo se ven mezclados en la preparación del golpe de estado del 23-F, las mafias que intentan controlar la prostitución y el principio del narcotráfico en Galicia. Pero hay muchas cosas más. La claustrofobia del confinamiento de Cecilia se compensa con viajes de Julio y Laura a Estados Unidos y Galicia, lugares que conozco muy bien. Es una trama endemoniadamente enrevesada. Cuando crees que ya lo has visto todo, surge algo más. El título se refiere a que a Cecilia quieren volverla loca. Pero también es una advertencia, pues este libro pude volverte loca a ti también. ​

  • Amores Imposibles | Hermes Solenzol

    Dónde comprarla Éste libro está disponible en ebook y en papel (“paperback”) en la tienda de Amazon. Formatos de ebook distintos al de Kindle (EPUB, PDF, etc.) se pueden bajar de Smashwords y muchos otros distribuidores de ebooks, como Kobe y Apple. ​ Universal Book Link: https://books2read.com/u/3J8XoJ ​ O haz click en las portadas. Amores imposibles Libro 3 de la trilogía La revolución erótica de Cecilia Madrigal Descripción Cecilia se encuentra hundida en un pozo de desesperación. Está herida, deprimida y sumida en la culpa por el accidente de su hermano Luis. Julio parece haberla abandonado definitivamente. Laura ha completado su traición. Sus padres la detestan. ​ Pero, poco a poco, se abre un atisbo de esperanza. Lorenzo y Malena le siguen brindando su amistad. Su relación con ellos se vuelve cada vez más intensa y cariñosa. ​ Inesperadamente, Julio reaparece para proponerle una relación retorcida y extrema. Algo que ella siempre ha añorado en secreto. Lorenzo y Malena intentan advertirle que se va a meter en un lío de mucho cuidado. Pero el volver a disfrutar del cuerpo de Julio y de las perversiones de su mente es una tentación irresistible para Cecilia. ​ El problema es que Laura es todavía la novia de Julio. Cecilia confía en poder apartarla de él, pero las cosas se complican cuando un contratiempo en la mili las aísla de Julio. Laura aprovecha la oportunidad. Como una araña, ha ido tejiendo su tela con paciencia, durante meses. Cuando Cecilia se quiere dar cuenta, es imposible escapar. ​ Lorenzo, Malena intentan rescatarla, pero Cecilia elige un camino entre tinieblas, lleno de humillación y sometimiento a alguien a quien cree odiar. Al final de ese camino le parece vislumbrar un atisbo de esperanza. En realidad, no tiene nada que perder. ​ Alguien más entra en el juego: Sabrina, una galleguiña que pretende seducir a Julio aprovechando su situación de vulnerabilidad. ​ Seis personas se ven atrapadas en una vorágine de emociones entrecruzadas: Cecilia, Julio, Laura, Lorenzo, Malena y Sabrina. Las reglas convencionales del amor y los celos ya no sirven. Juegan a un juego nuevo, un combate paradójico donde gana quien renuncia a la victoria. ​ Todo esto conduce a un desenlace poco convencional. Algunos incluso se atreverán a considerarlo un final feliz. Pasajes de la novela ​​ ​ ​ La ceremonia del té Erótica 13 min. El tesoro de echarte de menos Erótica 6 min.

  • Juegos De Amor Y Dolor | Hermes Solenzol

    Dónde comprarla Bájatela por $1 (80% de descuento) en Smashword.com con el cupón HL68Q (todos los formatos). ​ Disponible en ebook y en papel (“paperback”) en la tienda de Amazon. Formatos de ebook distintos al de Kindle (EPUB, PDF, etc.) se pueden bajar de Smashwords.com, y otros distribuidores como Kobe y Apple. El siguiente enlace (Universal Book Link) te llevará a una página donde podrás escoger el distribuidor de ebook o libro impreso https://books2read.com/u/mBeZek. O haz click en la portada. Lista de canciones Puedes oír las canciones que se mencionan en la novela en esta playlist de Spotify . Juegos de amor y dolor Libro 1 de la trilogía La revolución erótica de Cecilia Madrigal ​ Descripción Cecilia y Julio se enamoran esquiando en los Alpes, pero es un amor imposible. Ella es conservadora y religiosa, y él es progresista y ateo. De regreso a España, los otros estudiantes paran el autobús en Perpiñán para ver películas eróticas. Allí, Cecilia y Julio descubren que comparten un anhelo secreto que los une aún más. ​ Estamos en la España de 1976, poco después de la muerte de Franco. Cecilia es custodiada por su padre, un censor franquista, y su hermano Luis, un militante fascista. También está bajo la influencia del Opus Dei. Cecilia intenta olvidar a Julio, pero los cambios en su interior son tan irrevocables como los que está viviendo España. ​ Desafiando a su familia, Cecilia descubre el amor bajo la guía de Julio. Pero su padre y su hermano cumplen sus amenazas de pegarle y encerrarla en casa. Separada de Julio, Cecilia corre el riesgo de que se lo quite Laura, una rubia adinerada y deslumbrante. ​ Indeciso entre Cecilia y Laura, Julio les propone una relación abierta. A Cecilia no le gusta la idea, pero luego descubre que eso contribuye a su liberación. Pero, si va demasiado lejos, corre el riesgo de que le rompan el corazón. Pasajes de la novela Puedes leer algunos pasajes de la novela en el blog. Los he elegido para que no contengan spoilers. ​​ ​ ​ Cecilia, la muerte y el universo Ficción 3 min. La revolución erótica Ficción 7 min. La primera azotaina de Cecilia Erótica 9 min.

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